ENVÍOS NACIONALES 🇨🇴

Sobre Almafura, sobre nosotros.

Nuestros orígenes

Almafura nace como negocio este año, pero su historia comenzó mucho antes. Detrás de cada pieza que ofrecemos está la trayectoria de un comerciante de esmeraldas que ha dedicado más de cuarenta años a recorrer Colombia en busca de las piedras más excepcionales. Durante décadas, sus manos y su mirada experta han seleccionado esmeraldas en los mercados principales del país y luego las ha llevado a algunos de los escenarios más prestigiosos del mundo: Tucson (Arizona), Nueva York, Hong Kong, Múnich, Idar-Oberstein (Alemania), Las Vegas y Saint Marie Aux Mines (Francia).

En esos espacios —donde se celebran las ferias de piedras más importantes del mundo y convergen gemólogos, coleccionistas y comerciantes— formó una sensibilidad única: un conocimiento que integra técnica, intuición y una relación íntima —por no decir inigualable— con la esmeralda colombiana.

Almafura nace de este legado. Un proyecto joven que toma la frescura de un nuevo comienzo en un mercado nacional, pero se sostiene sobre la solidez de toda una vida dedicada no a cualquier piedra, sino a una de las gemas más valiosas y admiradas del mundo.

Lo que queremos brindarles: nuestro producto y conocimiento

Después de tantos años llevando lo mejor de nuestras esmeraldas al exterior, decidimos invertir el camino. Queremos que el público colombiano acceda a la misma calidad, autenticidad y criterio de selección que históricamente se reservaba para los mercados internacionales. Así como la esmeralda colombiana ha sido apreciada en museos, vitrinas especializadas y por coleccionistas y clientes de distintos países, queremos que también sea celebrada en su propio hogar: por las personas que conocen las montañas de donde proviene.

Pero este viaje por el mundo nos enseñó más que el arte de elegir esmeraldas. Recorriendo ferias y vitrinas descubrimos productos que rara vez llegan a Colombia por falta de acceso y conocimiento: joyería fina y accesible, elaborada con técnicas impecables en las principales fabricas del mundo; y un universo de piedras semipreciosas de gran calidad, provenientes de distintos rincones y minas del planeta.

Por eso, si nuestro propósito principal es acercar a las personas a esmeraldas colombianas seleccionadas con la mirada rigurosa de un experto en exportación —evaluadas por su color, claridad, vida interna, corte y carácter— también queremos ofrecer estas piezas a través de joyería que combina diseños modernos y elegantes y precios accesibles. Durante años hemos aprendido a reconocer los detalles que hacen de una joya un objeto excepcional: sus proporciones, su engaste, su armonía, la tecnología de sus enchapes y la pureza de su brillo.

Y junto a las esmeraldas, cada feria nos reveló piedras semipreciosas naturales de una belleza sorprendente: peridotos, amatistas y citrinas de Brasil; amatistas de Uruguay; tanzanitas de Tanzania; y granates de la India. Piedras luminosas, naturales y capaces de aportar un brillo y color que ningún material sintético puede igualar. 

Así, los productos de Almafura surgen de la unión de dos fuerzas: un producto nacional —la esmeralda colombiana seleccionada con estándares internacionales— y una curaduría internacional de joyas y gemas que aportan novedad, frescura y diversidad a la joyería nacional. No queremos traer solo piezas: queremos compartir conocimiento y los frutos de una trayectoia de más de cuarenta años de oficio, viajes y aprendizaje.

En Colombia admiramos la joyería, y vemos un sector que crece cada vez más, pero aún es difícil encontrar información clara, acompañamiento experto y criterios de transparencia. Almafura busca transformar esa experiencia. Queremos que comprar una joya sea un proceso informado, sereno y emocionante; que cada cliente comprenda qué está adquiriendo, qué hace única a su joya y qué trayectorias recorrió para llegar hasta sus manos. En últimas, ese es el compromiso que asumimos desde Almafura. 

Nuestros valores

1. Lo natural: la identidad de la piedra

Creemos en la fuerza de lo auténtico. Trabajamos exclusivamente con piedras naturales —preciosas y semipreciosas— porque en ellas habita la historia de la tierra: sus inclusiones, su belleza, sus brillos atemporales y su vida mineral. Cada esmeralda y cada gema que elegimos es un fragmento vivo de la montaña, una identidad que no puede ser imitada por nada sintético, la huella de un capítulo antiguo de la historia natural del mundo.

2. Lo fino: el oficiio de la curaduría bien hecha

Nuestra joyería respira precisión y cuidado. La fineza, para nosotros, no es lujo desbordado, sino la excelencia y dedicación de un trabajo realizado con técnica, armonía y respeto por el material. Valoramos la proporción, el engaste, la textura del metal y cada detalle que convierte una pieza en algo impecable, y por eso, confiamos en lo aprendido a lo largo de 40 años de experiencia para seleccionar las mejores joyas que podemos brindar.

3. Lo accesible: elegancia sin distancia

Creemos que la belleza natural y la joyería fina deben estar al alcance de las personas. Por eso buscamos piezas que combinan calidad, diseño y precios razonables. Lo accesible no es concesión: es la convicción de que la elegancia puede ser cercana, cotidiana y profundamente significativa; y de que los estándares internacionales también deben ser parte de la experiencia del público colombiano.

4. Lo nacional: un vínculo con la montaña y el territorio

 

Nuestra identidad nace de Colombia, de las cordilleras que han custodiado la esmeralda durante siglos y de los territorios de Boyacá donde este oficio se hereda de generación en generación. En cada pieza honramos esa geografía y esa memoria —el origen natural, humano y cultural que hace única a la esmeralda colombiana— y celebramos la tradición que nos dio nombre: el mito de Fura y Tena, personajes míticos que narran el origen de nuestras esmeraldas. 

5. La ofrenda: el sentido de dar y recibir

La esmeralda, desde tiempos muiscas, ha sido ofrenda. En el mito original de Fura y Tena, la esmeralda nace como un gesto de amor, gratitud y reconocimiento hacia lo sagrado. En Almafura recuperamos ese espíritu. Cada joya es un regalo que guarda intencionalidad, un símbolo de afecto, un acto de celebración. Creemos que ofrecer una piedra natural es ofrecer un pedazo de tierra viva, un mensaje que viene más allá de nuestros tiempos, y la representación del acto probablemente más humano que hay: el acto de dar y compartir.